Sesión familiar: acompañando el vínculo materno-filial en crisis


Hoy, 27 de agosto de 2025, Perla (adolescente) y su adulta responsable llegaron a consulta con el objetivo de participar de una sesión post crisis familiar. Se usó una metodología de entrevista clínica familiar con técnicas narrativas y reflexivas, dentro de un enfoque sistémico-constructivista, con perspectiva de género y derechos. Acá hago un recuento de la sesión y algunos hallazgos.

El inicio: nombrar la emoción en una palabra
La sesión comenzó con un ejercicio sencillo: cada una debía expresar en una palabra cómo se sentía. Perla compartió sentirse “bloqueada emocionalmente”. Su madre expresó “pena”, aludiendo a una sensación de haber fallado en su rol materno. Este recurso inicial permitió abrir un espacio de autenticidad y reconocer que ambas llegaban desde lugares distintos, a la vez que contactar con la emocionalidad a modo de abrir el camino para la conversación.

Expresiones y tensiones
Durante el diálogo, Perla mostró tempranamente iniciativa y disposición para hablar desde su subjetividad. La madre, en cambio, se presentó más defensiva y desconfiada. Perla relató que su fuga del hogar ocurrió porque se sintió poco importante para su madre, especialmente tras recibir una respuesta indiferente por mensajería. La mezcla de pena y rabia la llevó a no regresar a casa esa noche. Aquí apareció una dimensión relevante para el análisis clínico: 1) El amor sacrificial: Perla connotaba que amar implicaba sacrificarse o callar, lo cual fue problematizado en la sesión, invitando a construir una visión de amor que pueda convivir con el bienestar de ambas; 2) Género y vulnerabilidad: surgieron ideas negativas hacia lo femenino, asociadas a peligro y desventaja, lo que amplió el trabajo hacia la construcción de narrativas protectoras y equitativas.

Miedo, culpa y demandas insatisfechas
En la narración de Perla destacaron el miedo (como motor de conducta) y la culpa (por hacer sufrir a su madre). La joven logró articular con claridad la necesidad de recibir más afecto, mostrando un nivel elevado de reflexividad, más no acompañado de autocontrol. Se denota una tensión interna: "Quiero recibir cariño, pero me cuesta". La madre, en contraste, se mantuvo con lenguaje corporal cerrado, distinto al observado en sesiones individuales, algo molesta y distante. Expresó que le gustaría que su hija comunicara sus emociones directamente.

Cierre con compromisos y proyección de vínculo
La sesión culminó con un ejercicio de construcción compartida: ambas escribieron un compromiso y cómo les gustaría que fuese su relación en el futuro.

  • Madre: “Me comprometo a darte cariño, amor y estar más contigo”; “Me gustaría estar más unidas y ser feliz”.
  • Perla: “Me comprometo a tener más confianza y contarte mis cosas”; “Me gustaría que nuestra relación tenga confianza, sin miedo y amor”.

Reflexiones para la práctica profesional
  • Nombrar el estado emocional en una palabra es un recurso que permite abrir el canal emocional de los usuarios.
  • Cierre con compromisos escritos otorga un sello concreto a la sesión, deja un material que las familias pueden revisitar y permite hacer seguimiento en futuras sesiones.
  • Se observa que la dinámica propuesta para guiar la conversación resultó efectiva, logrando ambas partes expresar su subjetividad en torno al vinculo y la crisis.

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